El ayuno intermitente se ha popularizado como una estrategia para mejorar la salud y el control del peso. Basado en alternar periodos de ingesta con periodos de ayuno, este enfoque ha ganado seguidores, pero también genera dudas sobre su eficacia y seguridad.
¿En qué consiste el ayuno intermitente?
Existen distintos métodos de ayuno intermitente, como el modelo 16:8 (16 horas de ayuno y 8 de alimentación) o el ayuno en días alternos. A diferencia de las dietas tradicionales, no se centra tanto en qué se come, sino en cuándo se come.
Desde un punto de vista fisiológico, el ayuno prolongado favorece el uso de reservas energéticas y activa procesos metabólicos relacionados con la sensibilidad a la insulina y la autofagia celular.
Beneficios potenciales
Algunos estudios sugieren que el ayuno intermitente puede contribuir a la pérdida de peso, la mejora de marcadores metabólicos y la reducción de la inflamación. También se investiga su posible impacto positivo en la salud cardiovascular y la longevidad.
Sin embargo, los resultados no son uniformes y dependen del contexto individual, la calidad de la dieta y el estilo de vida general.
Riesgos y limitaciones
El ayuno intermitente no es adecuado para todas las personas. En algunos casos puede provocar fatiga, irritabilidad, dificultades de concentración o trastornos de la conducta alimentaria. Personas con diabetes, trastornos hormonales o mujeres embarazadas deben consultar con un profesional de la salud antes de adoptarlo.
Conclusión
El ayuno intermitente puede ser una herramienta válida para algunas personas, pero no constituye una solución universal. La evidencia científica respalda un enfoque personalizado, basado en hábitos sostenibles, alimentación equilibrada y asesoramiento profesional.













