Muérdago y Navidad: origen mágico de una tradición romántica

Entre luces, árboles y villancicos, hay un símbolo navideño que pasa desapercibido… hasta que ocurre: dos personas se encuentran bajo un pequeño ramillete verde colgado en una puerta, alguien sonríe y todos saben lo que sigue. Un beso.
Pero ¿de dónde viene esta tradición tan peculiar?

El muérdago ha sido considerado una planta sagrada desde la Antigüedad. Para los pueblos celtas, era un regalo de los dioses porque crecía sin tocar la tierra, suspendido en los árboles. Los druidas lo usaban en rituales de fertilidad, protección y buena fortuna. Cortarlo era un acto solemne, y se creía que otorgaba paz a los enemigos que se encontraban bajo él.

Siglos después, durante la Edad Media, la planta siguió asociándose con la armonía y la reconciliación. En reuniones sociales, si dos personas discutían o se cruzaban bajo un muérdago, debían dejar sus diferencias de lado. Con el tiempo, esta idea de paz evolucionó hacia gestos más afectuosos.

La tradición del beso navideño surgió en Inglaterra durante el siglo XVIII. En fiestas y bailes, se colgaba un ramillete de muérdago, y cada vez que alguien recibía un beso debajo de él, se retiraba una baya. Cuando las bayas se agotaban, los besos también. Esta costumbre se volvió tan popular que a comienzos del siglo XIX empezó a aparecer en poemas, novelas y tarjetas navideñas victorianas.

Pero ¿qué representa hoy?
El muérdago se asocia con amor, unión y buenos deseos, más allá del romance. Es un recordatorio de la idea antigua de que la Navidad es una temporada para reconciliarse, compartir cariño y crear vínculos.

Algunos datos curiosos:

  • En la mitología nórdica, el muérdago está ligado a la diosa Freyja, protectora del amor.
  • En Estados Unidos, la tradición llegó con los inmigrantes británicos y se popularizó rápidamente.
  • A pesar de su fama festiva, el muérdago es tóxico si se ingiere, lo que lo convierte en una planta paradójicamente peligrosa… pero simbólicamente romántica.

Hoy, aunque no todas las casas cuelgan muérdago, el símbolo se mantiene vivo en películas, canciones y tarjetas navideñas. Un gesto milenario que, de ritual sagrado, pasó a ser una excusa encantadora para compartir afecto en la temporada más cálida del invierno.

Share this article

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *